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Coquí llanero de Toa Baja: el pequeño tesoro de Sabana Seca

Conoce al coquí llanero de Sabana Seca, su descubrimiento en Toa Baja, su pequeño tamaño, hábitat, canto, amenazas y conservación.

Coquí llanero comparado con una moneda de diez centavos. Imagen proporcionada para el artículo.
El pequeño tesoro de Sabana Seca. Imagen proporcionada para este artículo.

En un humedal de Sabana Seca vive uno de los animales más pequeños y especiales de Puerto Rico. Es tan diminuto que puede compararse con una moneda de diez centavos. Su canto es agudo, pero a la vez muy dulce para cualquier oído. Su cuerpo se esconde entre hojas y plantas acuáticas. Muchas personas podrían pasar cerca sin saber que está allí.

Se trata del coquí llanero, cuyo nombre científico es Eleutherodactylus juanariveroi.

Aunque hoy se conocen poblaciones del coquí llanero en otros dos municipios, Toa Baja ocupa un lugar único en su historia. Sabana Seca fue el lugar donde se descubrió, estudió y describió esta especie para la ciencia. También es donde se encuentra el único hábitat crítico del coquí llanero designado por el Gobierno federal.

Conocerlo es descubrir una parte poco visible, pero muy valiosa, del patrimonio natural de Toa Baja.

¿Qué hace diferente al coquí llanero?

El coquí llanero es la especie de coquí más pequeña conocida en Puerto Rico. Los machos miden, en promedio, unos 14.7 milímetros. Las hembras alcanzan cerca de 15.8 milímetros.

Su color puede variar entre el amarillo, el marrón claro y los tonos amarillentos. También puede mostrar marcas claras sobre el cuerpo. Su pequeño tamaño y su color le ayudan a confundirse con la vegetación del humedal.

A diferencia del coquí común que escuchamos en jardines y zonas boscosas, el coquí llanero está adaptado a un ambiente muy específico. Vive en humedales herbáceos de agua dulce. Estos lugares permanecen inundados o húmedos durante una parte importante del año y albergan plantas que sobresalen del agua.

Los científicos lo consideran un especialista en humedales. Esto significa que no puede mudarse con facilidad a cualquier bosque, patio o terreno cercano. Necesita ciertas plantas, niveles de humedad y condiciones del agua para alimentarse, reproducirse y sobrevivir.

Comparación del coquí llanero y el coquí común.
Coquí llanero y coquí común: tamaño, hábitat y distribución.

Una especie descubierta en Toa Baja

Los primeros trabajos que condujeron al hallazgo del coquí llanero ocurrieron entre 2004 y 2005. Algunos documentos de Puerto Rico mencionan 2004 como el año del descubrimiento. Los registros federales indican que los primeros ejemplares fueron recolectados científicamente en 2005.

La especie fue encontrada por los científicos Neftalí Ríos-López y Richard Thomas en un humedal de agua dulce de la antigua instalación naval de Sabana Seca.

En 2007 publicaron su descripción formal en la revista científica Zootaxa. Allí explicaron que no se trataba de una variación de otro coquí, sino de una especie distinta. Su cuerpo, color, canto, genética y su relación con el humedal permitieron distinguirla de otros coquíes de Puerto Rico.

El nombre Juanariveroi honra al doctor Juan A. Rivero. Este reconocido zoólogo puertorriqueño dedicó gran parte de su vida al estudio de los anfibios y reptiles del país.

Sabana Seca es conocida como la localidad tipo del coquí llanero. En términos sencillos, es el lugar original utilizado por los científicos para describir y nombrar oficialmente la especie.

Un canto pequeño que puede ser difícil de escuchar

El coquí llanero no produce el conocido sonido de “co-quí” que asociamos con el coquí común.

Su llamada consiste en una serie de notas cortas y agudas. Algunas personas la describen como un “chip” recurrente. Su frecuencia puede acercarse a los ocho kilohertzios. Por ser tan alta, puede resultar difícil de escuchar para algunas personas.

Los machos utilizan este canto para comunicarse y atraer a las hembras. La actividad aumenta durante los meses más lluviosos, cuando el humedal tiene las mejores condiciones de temperatura y humedad.

Escuchar su canto requiere paciencia. También exige respetar el hábitat. No se debe entrar a estas áreas sin autorización, ni remover plantas ni intentar capturar al animal. Por su tamaño y fragilidad, una pisada o una alteración pequeña puede causar más daño del que imaginamos. Todos debemos estar muy conscientes de esto.

La planta que funciona como su pequeña casa

Una de las plantas más importantes para el coquí llanero es la Sagittaria lancifolia. En inglés se conoce como bulltongue arrowhead. Es una planta de humedal con hojas largas que puede crecer en terrenos inundados.

Las hembras depositan sus huevos en espacios húmedos entre las hojas. Cada camada tiene, en promedio, solo tres huevos. El número puede variar entre uno y cinco. Esta cantidad es muy baja. Por eso, cada lugar de reproducción es de gran importancia para la supervivencia de la especie.

También se han observado huevos sobre otras plantas, pero esto parece ocurrir con poca frecuencia. La relación entre el coquí llanero, la Sagittaria lancifolia y las condiciones del humedal demuestra algo importante: proteger al coquí sin conservar sus plantas y el agua que sostiene el ecosistema no sería suficiente.

¿El coquí llanero solo vive en Toa Baja?

Durante muchos años se creyó que la única población del coquí llanero vivía en Sabana Seca. Esa afirmación todavía aparece en páginas, noticias y documentos que no han sido actualizados.

Hoy sabemos que existen tres poblaciones reproductivas confirmadas.

La población original se encuentra en Sabana Seca, Toa Baja. En 2018 se confirmó otra población en la zona de Caño Tiburones, en Arecibo. En 2023 se confirmó la existencia de una tercera población en Carolina.

Estas poblaciones están separadas unas de otras. No forman un grupo continuo y sus humedales se encuentran en distintas partes de la costa norte. Estudios genéticos también indican que las poblaciones de Sabana Seca y Arecibo conservan diversidad genética propia y que, aunque en el pasado pudieron estar conectadas, hoy están aisladas.

El descubrimiento de otras poblaciones es una buena noticia, pero no significa que el coquí llanero esté fuera de peligro. Las tres poblaciones ocupan espacios pequeños, dependen de humedales frágiles y enfrentan amenazas parecidas.

Además, Sabana Seca continúa siendo el origen científico de la especie y la única zona con hábitat crítico designado a nivel federal. En 2012, el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre protegió aproximadamente 615 acres de humedales en Toa Baja.

Mapa de las poblaciones confirmadas del coquí llanero en Toa Baja, Arecibo y Carolina.
Tres poblaciones confirmadas: Sabana Seca, Caño Tiburones y Carolina.

¿Por qué el coquí llanero se encuentra en peligro?

La principal amenaza es la pérdida o alteración de su hábitat.

El coquí llanero depende del equilibrio del humedal. Abrir canales, rellenar terrenos, remover vegetación o cambiar el movimiento del agua puede secar algunas áreas e inundar otras de forma inadecuada.

La contaminación también representa un riesgo. Un estudio sobre la cuenca que alimenta el humedal documentó que las escorrentías pueden transportar sedimentos, aceites, detergentes y otros contaminantes desde carreteras, comunidades, zonas industriales y terrenos cercanos.

El estudio también observó la entrada de lixiviados procedentes del vertedero municipal en áreas del hábitat. O sea el líquido que se forma cuando el agua atraviesa la basura o desechos, disolviendo y arrastrando consigo diversas sustancias químicas y biológicas. La revisión federal de 2024 indicó que todavía existía incertidumbre sobre los efectos de esa contaminación y sobre los planes de cierre del vertedero.

Otras amenazas incluyen los incendios, las plantas invasoras, la fragmentación del hábitat y algunos depredadores introducidos.

A esto se suma el cambio climático. El aumento del nivel del mar puede permitir que el agua salada entre en humedales que hoy son de agua dulce. Si el humedal cambia hasta convertirse en un ambiente salobre o estuarino, podría dejar de ser adecuado para el coquí llanero.

Un estudio publicado en 2024 calculó que, según el escenario climático, la distribución potencial de la especie en Puerto Rico podría reducirse entre un 25 % y un 90 %.

Proteger al coquí también protege a Toa Baja

Un humedal no es un terreno vacío ni un espacio sin utilidad.

Los humedales almacenan agua, reciben escorrentías y sirven de hogar para plantas, aves, insectos, reptiles y anfibios. También pueden ayudar a manejar las inundaciones y a retener parte de los sedimentos y contaminantes que se transportan con el agua. Por eso, la protección del coquí llanero va más allá de salvar una pequeña rana. También exige cuidar el agua, la vegetación y los procesos naturales de Sabana Seca.

Las personas pueden ayudar evitando arrojar aceite, pintura, detergentes o basura en las calles y los desagües. Todo lo que entra al sistema pluvial puede terminar en canales, quebradas o humedales. También es importante informar sobre rellenos, quemas, descargas o daños observados en áreas naturales protegidas.

El futuro del coquí llanero dependerá de la ciencia, la planificación y la vigilancia. Pero también dependerá de una comunidad que conozca su valor.

Un símbolo natural que nació en Sabana Seca

El coquí llanero es pequeño, pero su historia es enorme.

Su descubrimiento colocó a Sabana Seca y a Toa Baja en la historia científica de Puerto Rico. Hoy continúa ayudando a investigadores a comprender los humedales costeros, la adaptación de los anfibios y los efectos del cambio climático.

Todavía queda mucho por aprender. En 2025, el DRNA solicitó nuevos estudios genéticos para comparar las poblaciones de Arecibo, Sabana Seca y Carolina. Estos trabajos pueden ayudar a determinar cómo conservar la diversidad de la especie y aumentar sus posibilidades de supervivencia.

Cuidar al coquí llanero es proteger una especie que no existe en ninguna otra parte del mundo fuera de Puerto Rico. También es reconocer que el patrimonio de un pueblo no está formado solamente por edificios, plazas y acontecimientos históricos.

A veces, ese patrimonio canta suavemente durante la noche, escondido entre las hojas de un humedal.

Referencias y fuentes
  1. Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico. (2007). Documento de designación del hábitat natural crítico esencial del coquí llanero (Eleutherodactylus juanariveroi).
  2. Eaton, M. J., Terando, A. J., & Collazo, J. A. (2024). Applying portfolio theory to benefit endangered amphibians in coastal wetlands threatened by climate change, high uncertainty, and significant investment risk. Frontiers in Conservation Science, 5, Article 1444626.
  3. Gregory L. Morris Engineering. (2007, julio). Delimitation of the watershed tributary to the delimited habitat of the coquí llanero, Sabana Seca, Puerto Rico. Departamento de Recursos Naturales y Ambientales de Puerto Rico.
  4. Ríos-López, N., Reyes-Díaz, M., Ortíz-Rivas, L., Negrón-Del Valle, J. E., & de Jesús-Villanueva, C. N. (2014). Natural history and ecology of the critically endangered Puerto Rican plains coquí, Eleutherodactylus juanariveroi Ríos-López and Thomas, 2007 (Amphibia: Anura: Eleutherodactylidae). Life: The Excitement of Biology, 2(2), 69–93.
  5. Ríos-López, N., & Thomas, R. (2007). A new species of palustrine Eleutherodactylus (Anura: Leptodactylidae) from Puerto Rico. Zootaxa, 1512(1), 51–64.
  6. Ríos-López, N., & Villanueva-Rivera, L. J. (2022). Courtship call phenology of the Puerto Rican plains coquí frog, Eleutherodactylus juanariveroi (Anura: Eleutherodactylidae). Acta Científica, 33(1), 46–56.
  7. U.S. Fish and Wildlife Service. (2012). Endangered and threatened wildlife and plants; determination of endangered species status for coquí llanero throughout its range and designation of critical habitat. Federal Register, 77(193), 60778–60802.
  8. U.S. Fish and Wildlife Service. (2019). Species biological report for coquí llanero (Eleutherodactylus juanariveroi).
  9. U.S. Fish and Wildlife Service. (2024, junio). Coquí llanero (Eleutherodactylus juanariveroi): 5-year status review—Summary and evaluation. Caribbean Ecological Services Field Office.

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